




Hoy ha entrado en la Sala de Becarios un viento del círculo polar ártico que me ha hecho temblar, pero no de frío, de emoción. Mi querido Thomas, al que yo llamaba “mi pichoncito” nos envió las fotos del trekking en las Svalbard. Estas son unas fotos que se hicieron esperar, porque era el reportaje más verídico de nuestra gran aventura. Thomas es fotógrafo y va a sacar un libro con fotos de estos parajes, aquellas que ha decidido no incluír en el libro, son las que nos envió por correo postal esta mañana. Un cd con fotos y vídeos que han conseguido emocionarme tanto, que si no he llorado, ha sido porque no estaba sola. Este viaje fue lo mejor que me ha pasado en la vida, y ojalá, algún día, tengáis la oportunidad de poner los pies (llevad botas!) en esa tierra árida y llena de pasiones.


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